lunes, 23 de marzo de 2009

Y Jamás Flaqueó

Entré por el acceso G de la siempre inédita Arena Monterrey a eso de las 9:15pm. Pinche Bunbury. Y yo que tiré a león aquella cosa de la "puntualidad". ¿Existe la puntualidad en los conciertos de rock? ¿De cuándo a acá? Sepalamadre, la neta no me considero conciertero. Pero el hombre delgado ya estaba en chinga cante y cante y rockeaba... y rockeaba fuerte con su "Señorita Hermafrodita". 5 minutos me tomó chingarme ese cigarro de preludio que siempre me echo. 5 minutos que significaban ver el intro y escuchar su versión rocker de "El Club De Los Imposibles". Y todo por respetuoso de la ley antitabaco. Venga la anarquía tabaquista, dijo mi compa al encender un camel dentro de aquel templo Bunburiano. Venga pues.

Y entre cigarro y cigarro sin que nadie nos molestara, escuchamos grandes himnos. Pero Bunbury en su performance y producción había dejado de lado lo burlesque, lo cabaretero a lo que después de jabs, ganchos, uppers y volados, nos había dejado totalmente noqueados y sorprendidos de todos esos ritmos y arreglos inéditos para muchos. Regresó al rock. Pero ojo, Bunbury no se está repitiendo, pues después de Héroes, fueron contadas (por no atreverme a decir nulas) las casiones en que nos recetó rocanrol puro. En esta ocasión y con motivo de su nuevo disco "Hellville De Luxe" nos asaltó rocanroleando. Realmente nos sorprendió. Y mucha gente que anhelaba escuchar algo siquiera similar a "Héroes del Silencio" en el Bunbury como ente independiente, ahora sentía nostalgia por el cabaret. Otros, como nosotros, nunca extrañamos nada porque al final de cuentas nunca esperamos algo en particular. No sabemos con qué saldrá en su siguiente disco, presentación o proyecto.

Poca elocuencia. Una versión de "El Extranjero" tipo Plaza de Mayo. Monterreginos y Monterreginas (¿?). Ninguna canción de "Héroes del Silencio" (más que "Apuesta por el Rock And Roll"). Un simbólico "caballito para todos". Cerrar el concierto con "El Tiempo de las Cerezas" y no con "Y al Final". 9,000 humanos, según cifras oficiales.

Todo esto fue parte de un concierto que quedará grabado tanto en el mismo Bunbury como en los 9,000 cabrones que ahí estuvimos. Fueron los restos del naufragio. Y es que insisto: este cabrón trae el viaje Dylaniano de jamás repetirse.

Bunbury se presentó con su nueva banda de rock. Lejos se ven los días en que el buen "Huracán Ambulante" lo acompañaba con esos exóticos sonidos que te hechizaban. Lejanos se ven también los movimientos de cadera, las plumas, los flamingos, el mariachi Domínguez, el performance bunbury-meets-the-rocky-horror-picture-show.

Pero eso es parte del viaje. Creo que Bunbury siempre ha estado en constante cambio. En constante movimiento. En constante exploración. Es extranjero. Es infinito. Y todo está tan lejos de la tristeza que casi la toca. Todo eso es parte del viaje a ninguna parte del hombre delgado que no flaqueará jamás. Hasta ahora lo ha cumplido.

Que tenga suertecita.

2 comentarios:

  1. "Quisiera presentar la siguiente canción con ELOCUENCIA... cuando la hacemos.... la tocamos y resulta... la queremos hermosa...." ¿? Bunbury meets Cantinflas. Después de ELOCUENCIA, no hubo tal :) jajajaja Pero te perdonamos compi... nomás porque estabas nervioso

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  2. señor, increible su reseña... aunque debo admitir que lo del cigarro decepciona.

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